Dado que la asertividad se basa en el respeto mutuo, es un estilo de comunicación eficaz y diplomático. Ser asertivo demuestra que te respetas a ti mismo porque estás dispuesto a defender tus intereses y expresar tus pensamientos y sentimientos. También demuestra que eres consciente de los derechos de los demás y estás dispuesto a trabajar para resolver conflictos. Por supuesto, no solo es importante lo que dices (tu mensaje), sino también cómo lo dices.
La comunicación asertiva es directa y respetuosa. Ser asertivo te da la mejor oportunidad de transmitir tu mensaje con éxito. Si te comunicas de una manera demasiado pasiva o demasiado agresiva, tu mensaje puede perderse porque las personas están demasiado ocupadas reaccionando a tu forma de expresarte.
Comportamiento asertivo frente a pasivo.
Si tu estilo es pasivo o poco asertivo, puedes parecer tímido o demasiado tolerante. Es posible que suelas decir cosas como «Me parecerá bien lo que decida el grupo». Tiendes a evitar los conflictos. ¿Por qué es eso un problema? Porque el mensaje que estás transmitiendo es que tus pensamientos y sentimientos no son tan importantes como los de los demás.
En esencia, cuando eres demasiado pasivo, permites que los demás ignoren tus deseos y necesidades. Considera este ejemplo: dices que sí cuando un colega te pide que te hagas cargo de un proyecto, aunque ya estés ocupado. El trabajo extra significa que tendrás que hacer horas extras y perderte el partido de fútbol de tu hija. Tu intención puede ser mantener la paz. Pero decir siempre que sí puede envenenar tus relaciones. Y lo que es peor, puede causarte un conflicto interno porque tus necesidades y las de tu familia siempre quedan en segundo plano.