Ser asertivo requiere que examines las creencias que te impiden ser honesto y directo en situaciones que te afectan. Esto podría ser la creencia de que no le caerás bien a alguien si discrepas o cuestionas la situación. O podría ser la creencia de que te sentirás miserable si no le caes bien a nadie. Podría ser el miedo a que alguien con poder sobre ti lo use de forma vengativa o injusta si se enoja. Por supuesto, debes sopesar las consecuencias reales de cuestionar una situación con demasiada fuerza. Pero tu postura honesta, directa y respetuosa probablemente reducirá la posibilidad de que te sientas manipulado o tratado injustamente.
Recuerda que no puedes responsabilizarte del comportamiento o la respuesta de otra persona, pero puedes aprender a respetarte lo suficiente como para expresar claramente tu propia experiencia o punto de vista. Incluso podrías tener miedo de perder el control y volverte agresivo o echarte a llorar.
Ser asertivo es una elección y una habilidad. Nadie lo hace a la perfección ni elige siempre ser asertivo, incluso cuando probablemente sea beneficioso. Ser asertivo requiere práctica y valentía. Cuando aprendes a ser más asertivo en más situaciones, es probable que te sientas más libre y seguro en más situaciones.