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LO BUENO DE LA ASERTIVIDAD ES QUE
"ES ALGO QUE SE PUEDE APRENDER"

La asertividad es una habilidad esencial para desenvolverse eficazmente en el lugar de trabajo. Te permite expresar tus pensamientos y necesidades con claridad, respetando al mismo tiempo las perspectivas de tus compañeros, jefes, partes interesadas y clientes.

La asertividad en el lugar de trabajo no consiste en ser agresivo o pasivo, sino en encontrar un equilibrio que fomente el respeto, la colaboración y la comunicación clara. Desarrollar esta habilidad no solo mejorará tu confianza, sino que también mejorará tus relaciones con tus compañeros, mejorará la toma de decisiones y te ayudará a gestionar situaciones difíciles de forma profesional.

A pesar de que la persona es consecuencia de su mente, no somos nuestra mente. La ciencia y las humanidades han dado extraordinarias luces acerca de cómo funciona nuestra mente. Somos por naturaleza inconscientes de gran mayoría nuestros pensamientos y actos y tratar de entender este fenómeno y estar atentos a cómo se desarrolla el devenir de la existencia, ayuda mucho a la adaptación social y personal.

SER PASIVO, ROBA CALIDAD DE VIDA.
HAGA UNA LISTA DE ."YA NO MÁS"...

La comunicación pasiva se refiere a una forma de comunicación indirecta o ambigua, donde una persona evita expresar sus necesidades o sentimientos por temor a ofender o ser rechazado. Es común encontrar frases como “tal vez”, “es que no estoy seguro” o «no me pregunten a mí”, que pueden ser interpretadas de varias maneras y no son claras. Sin embargo, la comunicación pasiva puede generar malentendidos, resentimiento y fracaso.

Deja de sugerir y empieza a afirmar; las personas suelen suavizar su lenguaje por miedo a los conflictos o a ser percibidas como impertinentes o groseras. Pero no ser asertivo en el trabajo suele resultar en sobrepasar los límites y generar frustración. Las personas frustradas no son felices en su trabajo.

El estilo de comunicación pasiva se asocia con contener los pensamientos, evitar las confrontaciones, priorizar las opiniones y sentimientos de los demás sobre los propios, así como con un lenguaje corporal y un comportamiento sumiso. Los problemas más evidentes con este estilo pasan cuando un comunicador pasivo se encuentra con alguien con un estilo de comunicación agresivo o cuando se le exige asumir responsabilidades.

Para una comunicación asertiva y para comunicar límites, primero debe tener claro qué quiere, antes de compartirlo con los demás. Es prudente tener en cuenta las asignaciones que son parte de un contrato laboral o de las funciones determinadas por el tipo de cargo o función que se desempeña.

Una excelente manera de mantener sus límites firmes es crear una lista de cosas que ya no quieres hacer porque vulneran tus derechos y te restan calidad de vida.

Una posible lista de cosas que no debes hacer. Ejemplos de límites:

Ya no voy a aceptar tratos irrespetuosos, abusivos y apodos.

Ya no voy a dejar que mis ideas y contribuciones sean ignoradas no sean evaluadas en justicia y no sean incorporadas como aporte valioso a la consecución de las metas.

Ya no voy a ser quien salga a comprar el café del equipo todos los días.

Ya no voy a ser responsable de lavar los baños de las salas de conferencias.

Ya no voy a ser el que renuncio a mi hora del almuerzo para cuidar la recepción del edificio.

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