Descuidar el lenguaje no verbal, verse ausente, o angustiado, al límite, apresurar los procesos de persuasión, soltar mensajes vagos, insulsos, poco inspiradores a sus clientes potenciales y desatender las señales que indican el grado de aceptación o rechazo que producimos en nuestros interlocutores, son la muerte en vida para cualquier persona que necesita o quiere vivir de las ventas.