Los clientes no quieren sentirse presionados. Quieren una mejor experiencia. Cumplir con esta expectativa significa evitar comportamientos centrados en el vendedor que dejen a los clientes con la sensación de que han sido empujados a través del proceso.
Capacite a su equipo de ventas para que consideren la perspectiva del cliente. Deben hacer preguntas (consultivas) que les ayuden a comprender la necesidad esencial y total del cliente y poder brindarle la solución que lo llevará a cerrar la venta. Estas preguntas deben ser pertinentes, inteligentes; no basadas en el conocimiento que el vendedor tiene del producto, sino en la necesidad, (anhelo), que el cliente tiene y muchas veces no manifiesta.
En un mundo cada vez más digital, esta conexión ofrece un valor real. Un enfoque centrado en el cliente debe fluir a través del pensamiento, las acciones y las palabras de su equipo en la línea.