Hoy, estamos ante una encrucijada en el liderazgo empresarial mundial. Las organizaciones tienen que adaptarse al nuevo entorno económico, tecnológico y social. El rol del líder es fundamental en la construcción de futuro y búsqueda de oportunidades de cada organización. Según Milton Friedman "Sólo una crisis, real o percibida, produce un cambio sostenido y palpable". Cuando se produce esa crisis, las medidas que se adoptan dependen de las ideas y de las personas que se encuentran alrededor". Esta “metamorfosis” se ha instalado en nuestra actividad empresarial; como resultado, la mayoría de las organizaciones ha iniciado una carrera vertiginosa hacia una transformación organizacional.
Sabemos que la inteligencia artificial, el “datamining”, el machine learning, el cómputo en la nube y las tecnologías digitales, proporcionan a las empresas nuevas formas de hacer las cosas y les ayudan a implementar soluciones, en función de lo que demandan ellas mismas, sus clientes, y éstas no deben entenderse como fórmulas mágicas. Pero esta transformación debe ir más allá de la sola implementación de las nuevas tecnologías en el negocio; debe integrar las distintas estructuras de la empresa hasta su raíz.
¿Qué tipo de jefe eres? De hecho, ¿eres jefe o eres líder? De esto venimos hablando en más de una ocasión, y es que atrás quedó aquello de ser un jefe con mano dura, impasible y al que todos temían, y hemos pasado a organizaciones que triunfan gracias al liderazgo saludable de sus dirigentes. Y es que no es lo mismo ser jefe que ser líder y tampoco todas las formas de liderar son iguales y tienen los mismos efectos.